Programa Revolucionario

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Organización Internacional del Proletariado en Lucha

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File:Commune de Paris arrêt du 20 avril 1871 sur le travail de ...

Programa Revolucionario

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Presentación



Las derrotas del proletariado han servido de experiencia sobre las que el comunismo ha ido gestando su dirección histórica.  La debilidad orgánica del sujeto de la revolución comunista continúa dificultando la expansión internacional de la revuelta de nuestra clase.  La falta de conciencia proletaria, de reconocimiento, de pertenencia a una clase que nunca ha dejado de luchar, es un límite del alcance de la ruptura revolucionaria contra la democracia lograda por las minorías revolucionarias con Marx y Engels como teóricos de primera fila.  El sujeto del movimiento de destrucción de la sociedad del capital continúa siendo el proletariado, aunque los dirigentes de ciudadanismo nos cuenten otra historia, a pesar de toda la desorientación ideológica que le impone la burguesía, el portador de una Comunidad Humana que resulta de la negación práctica de esta sociedad.  Para la ideología ciudadana y el reformismo su protesta y movilización masiva plantea un escenario nuevo, un sujeto nuevo y una metodología nueva.  El MIL, en su libro “La Revolución hasta el Fin”, le recuerda que “la fijación de quien es el proletariado no es, como pretende la burguesía, un estudio sociologista o de un nivel de ingresos:  es la delimitación de quién es e sujeto de la revolución.”  La protesta y movilización del ciudadano es un forma de existencia inmediata de la protesta pacífica de burguesía, que tiene como objeto, al mismo tiempo, impedir el paso del proletariado al escenario para confrontar y destruir al capital, inmediatez que será forzada a dar paso a la aparición de nuestra clase, desde el asociacionismo obrero en la raíz de la protesta y movilización ciudadana y sus asambleas.  El ciudadano no solo no se reconoce como una clase explotada, objeto de la necesidad del capital de reestructurar las fuerzas productivas, con el objetivo tanto de aumentar la tasa de ganancia como de perfeccionar la imposición terrorista de la paz social, sino ha desertado y hoy pertenece a una clase social que lo explota y somete a la miseria material y filosófica.  Se “olvido” que pertenece a una clase revolucionaria, a pesar de los trastornos cada vez más violentos en sus condiciones de vida, disgregación de las reservas homogéneas y locales de la fuerza de trabajo, fragmentación de los procesos y lugares de producción, flexibilización desenfrenada entre los proletarios de todos los sectores, que nunca han dejado de luchar.

La Organización Internacional del Proletariado en Lucha (O.I.P.L) tiene como meta desarrollar una acción negadora del modelo de dominación capitalista, que nos permita constituirnos en dirección histórica decisiva de la revolución comunista.  En ese sentido, luchamos por la constitución del proletariado en fuerza, en Partido Comunista, para destruir el orden establecido que nos mantiene viviendo en la miseria.  Ha sido la continuidad orgánica de la lucha internacional de nuestra clase, el proletariado, la que ha determinado el surgimiento de la O.I.P.L. como dirección revolucionaria.

No son los comunistas o el proletariado quien hace del movimiento social un movimiento comunista, sino por el contrario, es el comunismo quien coopta los elementos históricamente más decididos de la clase, aquellos que siempre ponen delante los intereses del conjunto del proletariado...como dirección del Partido y la revolución por venir.”  (Tesis de Orientación Programática, Grupo Comunista Internacionalista).

Nuestro programa presenta el conjunto de posiciones fundamentales para orientar la actividad de nuestro partido y puede servir de formación teórica para el desarrollo de nuestra militancia.

Uno de los obstáculos que ha potenciado en el tiempo la dictadura del capital, y su forma de funcionamiento la democracia, remite a las corrientes ideológicas nacionalistas a la derecha e izquierda del capital internacional e imperialista.  Sin embargo, en el primer Manifiesto del Partido Comunista de 1848 se afirma que “el proletariado no tiene patria”, pues la realidad de la vida misma del proletariado lo confirma, una realidad esencial y permanente del proletariado como ser histórico que lo determina en contraposición con todo el sistema burgués y, que como negación de este contiene ya definiciones decisivas de la sociedad por venir (abolición de toda nacionalidad, de toda frontera, etc.).  “El proletariado nunca tuvo ni tendra patria, en su vida misma se encuentra abolida toda nacionalidad y en fin, mientras que la burguesía de cada nación conserva aún intereses nacionales particulares, la gran industria crea una clase cuyos intereses son los mismos en todas las naciones y para la cual la nacionalidad ya ha sido abolida”.  (“La Ideología Alemana”)

Los partidos “comunistas” han “olvidado” esta tesis de afirmación teórica en el primer Manifiesto del Partido Comunista, negación de la forma y el contenido para comprender el método de exposición de las tesis comunistas, la contraposición comunismo-capitalismo, constituyendo el comunismo en esta fase la negación del capitalismo, en tanto que movimiento revolucionario.  La Organización Internacional del Proletariado en Lucha no está inventando nada, sino desarrollando la línea histórica del partido, “esa continuidad de generación en generación de revolucionarios”.  Nuestro Programa se apoya en los fundamentos de las determinaciones prácticas del proletariado, por ejemplo, en la destrucción del Estado, abolición del trabajo asalariado, etc.; negando las debilidades teóricas de Marx y Engels concernientes a la cuestión nacional, revisión que representa una profunda ruptura programática (ver, MEW tomo XXVIII ps. 176 y 188).  Para restablecer el estatuto histórico del Programa Revolucionario y negar totalmente las debilidades teóricas aludidas sobre la cuestión nacional, asumimos el derrotismo revolucionario y el internacionalismo proletario.

La continuidad de la línea histórica del Partido y el desarrollo de las tesis de los comunistas muestran a un proletariado sin patria, luchando en la vida real contra la explotación, el fraude, la corrupción e impunidad, contra la burguesía y el Estado, independientemente del país, práctica que conforma una verdadera Comunidad de Lucha Internacional e internacionalista que la vanguardia comunista lucha por centralizar efectivamente.  “Para nosotros, comunistas, lo que nos interesa no es tal o cual cita… o la referencia a tal o cual posición tomada en un momento preciso, sino más allá de las expresiones más o menos claras, comprender el contenido invariante, el hilo rojo que siempre liga el proceder de los comunistas:  el situarse del lado de la lucha obrera, contra todas las barreras capitalistas.  Más allá de la comprensión de un momento dado, más allá de las expresiones formales, más allá de la conciencia expresada en banderas o textos obreros, la verdadera lucha inmediata de la clase obrera contra la explotación ha sido siempre __ ayer, hoy, mañana, antidemocrática, antinacional”.  (“Le Communiste” No. 6).

Todos los problemas que afectan a la humanidad son parte de una dinámica de conjunto inherentes y necesarios al progreso y la barbarie de la sociedad mundial del capital, la cual es la última sociedad de clases de la historia, es decir, para comprender sus contradicciones y antagonismos hay que asumir a esta sociedad como transitoria, como parte de arco histórico que va desde las comunidades primitivas al comunismo, como interno al proceso que engendra las condiciones materiales de instauración de la sociedad comunista mundial.  El comunismo no sera el fin de la historia humana, sino por el contrario el comienzo, al fin, de una historia verdaderamente humana resultante de la abolición de la propiedad privada, las clases sociales, el Estado… y constituida en comunidad universal.

Por la Constitución del Proletariado en Clase!!!




​¡NO PARA NOSOTROS! 


 No tenemos grandes propiedades ni compañías, con las cuales viviríamos cómodamente, por ende debemos ir a trabajar. Vendemos nuestro tiempo y energía, nuestra fuerza de trabajo a la clase burguesa, que posee los medios de producción. Intercambiamos nuestro trabajo por un salario, que nos permite comprar lo que necesitamos para sobrevivir, que fue producido en otro lugar por trabajadores como uno. Sin importar cuán grande sea nuestro salario, ni bien lo hayamos gastado, estaremos obligados a ir a trabajar nuevamente. Es nuestro trabajo el que determina la sociedad y la economía: fábricas, supermercados, oficinas, hospitales, obras de construcción… ¡Somos la clase proletaria y nos rebelamos! 



CONTRA EL TRABAJO ASALARIADO



 El trabajo nos aliena, ya que el tiempo durante el cual trabajamos, no nos pertenece, no es una parte constitutiva de nosotros, es solo un medio para obtener dinero. Cuando vendemos nuestra mercancía fuerza de trabajo a jefes individuales y al mismo tiempo a la burguesía como clase mundial, son los burgueses quienes la controlan, quienes se adueñan de ella y quienes se benefician. Nosotros solo tenemos que trabajar tan duro y rápido como se nos exija. Por eso luchamos contra el trabajo asalariado, que es la base de nuestra explotación y la de todo el sistema capitalista. 



CONTRA LA PRODUCCIÓN DE OCIO



 No trabajamos para satisfacer directamente nuestras necesidades así como las de toda la humanidad. Estas necesidades se encuentran mediadas a través del salario, en forma de dinero, ya que los productos de nuestro trabajo, que pertenecen a la burguesía, también nos alienan. Toda la sociedad se encuentra también alienada de sí: las relaciones en las que se basa, sus estructuras, instituciones, riqueza e incluso el conocimiento. Por ende la dictadura del Capital rige también fuera del trabajo. El ocio es también una parte esencial. Es el Capital, no nosotros, quién determina qué comer, cómo amar, habitar, viajar, disfrutar… Por eso, luchamos contra la totalidad de las relaciones sociales capitalistas, que nos atrapan en una gigantesca fábrica, donde somos como vacas lecheras en cada momento de nuestras vidas. 



CONTRA EL CAPITALISMO



Nuestro trabajo es una mercancía única y particular: es la única capaz de crear nuevo valor y de aumentar el que ya posee. Los jefes nos explotan a todos, ya que solo pagan nuestra fuerza de trabajo, y el total del plusvalor que producimos se lo apropian, convirtiéndose en su plusvalor y ganancia. La ganancia se reinvierte en medios de producción, en producción de nuevo Capital, que es toda la propiedad controlada, poseída y comercializada por la burguesía. El Capital es nuestro trabajo muerto y cosificado. Es nuestro tiempo y energía que matamos en el trabajo no para satisfacer necesidades humanas sino produciendo mercancías. La única meta del modo capitalista de producción es la obtención de ganancia y multiplicar el capital. Las necesidades humanas son totalmente secundarias y son “satisfechas” mediante la producción solo si en esa satisfacción se expande el Capital. Esta es la razón por la cual aún en las regiones “socialistas” como lo eran la URSS y sus satélites, eran capitalistas y de igual forma, no hay lugar en el mundo que no tenga una matriz capitalista, China, Corea del Norte o Cuba no son la excepción. Donde hay trabajo asalariado, inevitablemente existe el Capital sin importar si la ideología de la región es “marxista” o si está teniendo lugar una reorganización de la burguesía y una de sus facciones desea (sin ningun chance de éxito) deformar la ley del valor, las leyes de mercado y de la competencia. 




CONTRA LA DEMOCRACIA, EL ESTADO Y LA POLÍTICA BURGUESA. 



La democracia es la esencia misma de la sociedad capitalista y no solo una de sus formas políticas. Los ciudadanos atomizados, que alcanzan una unidad artificial a través de una región por la política nacional, son una característica común de los Estados parlamentarios, estalinistas, fascistas o islámicos. Éstos son organizaciones de la burguesía como clase, que crecen de las relaciones sociales de la sociedad de clases. Es por eso que la lucha revolucionaria del proletariado es antidemocrática y antiestatal y no tiene nada en común con la política burguesa, los partidos políticos (sean de izquierda o derecha, parlamentarios o extraparlamentarios, legales o proscritos), las elecciones o los golpes de Estado. 



CONTRA LOS SINDICATOS Y EL IZQUIERDISMO



 Las agrupaciones de trabajadores (en oposición a los sindicatos de carneros directamente establecidos por la burguesía) no son organizaciones de la clase obrera por un tiempo extenso. Estas se convierten en parte del Estado capitalista, en una institución que sirve para organizar la venta de fuerza de trabajo y el mantenimiento de la paz social. Como tales, deben ser destruidas, no reformadas. Las debilidades y derrotas de nuestra clase dan vida y siguen dando aire a muchas corrientes izquierdistas, que siguen cumpliendo el rol histórico de la socialdemocracia. En tiempos de revolución, éstas son el último bastión del Capital, porque no están por la destrucción del capitalismo sino por su reforma “radical”. Por eso, los proletarios comunistas de todo el mundo combaten todas las formas de izquierdismo: Estalinismo, Trotskismo, Maoísmo, muchas corrientes del Anarquismo, Antiglobalismo, Tercermundismo, Antiimperialismo… 




CONTRA LOS FRENTES



 Nos oponemos a los frentes de unidad entre facciones políticas “progresivas” de la burguesía y de todas las ideologías contrarrevolucionarias que emergen en torno a esos frentes: Antifascismo o Liberación Nacional. Todos estos llevan a la defensa de una forma de la dictadura del Capital por sobre otra, “mal menor” contra el “gran mal”, es decir, preservación de la dictadura capitalista como una totalidad mundial. Estos frentes dan resultado una lucha por un capitalismo “con rostro humano”, pero siempre y ante todo niegan y destruyen al proletariado revolucionario. Solo la acción directa de clase puede oponerse a la destructiva competencia entre proletarios que es exacerbada por el racismo, el fascismo y el nacionalismo. Solo la revolución comunista es la alternativa a todas las formas de capitalismo. 



CONTRA LA OPRESIÓN, EL NACIONALISMO Y LA GUERRA 



Todas las formas de opresión que son más antiguas que el capitalismo mismo -por ejemplo sobre la base del género, la sexualidad, el origen étnico o religioso- no fueron destruidos sino que se han convertido en partes de la explotación y la división del trabajo capitalista. Ninguna forma de opresión existe por fuera de las relaciones sociales capitalistas y solo pueden ser abolidas en tanto que sea abolida la totalidad en el proceso de la revolución comunista. Las ideologías que fomentan una identidad de trabajador, mujer, nativo, inmigrante, “privilegiado”, “excluido”, en nosotros, los proletarios, sirven para que nos identifiquemos interna y finalmente con el sistema capitalista. Solo la dinámica de lucha proletaria es el proceso de negación de todas esas obedientes identidades ciudadanas. Por lo tanto, el proletariado se opone a ellas de la misma forma en que se opone a la Nación, el País o al nacionalismo. Contra la paz social dentro de cada Estado Nacional y contra las guerras entre ellos, reivindicamos la guerra de clase en contra de nuestra propia burguesía, el derrotismo revolucionario.



 POR EL ASOCIACIONISMO PROLETARIO



Hoy, a pesar de sus límites, las luchas reales del proletariado contienen las semillas del comunismo, es decir, el movimiento que destruye el actual estado de la sociedad. Por esto, hoy apoyamos las luchas de clase y la formación de núcleos, círculos y redes de proletarios con una base subversiva, es decir, que se asocien fuera y contra sindicatos, partidos políticos y otras estructuras del Estado Burgués. Es precisamente desde estas luchas que un masivo movimiento proletario está comenzando a asumir la tarea de articular al proletariado mundial con la futura situación social. 



POR LA REVOLUCIÓN COMUNISTA



 Solo en el proceso de la dinámica de la revolución proletaria, un cambio en la correlación de fuerzas entre el proletariado y la burguesía tendrá lugar. Solo esto abre una perspectiva de un salto cualitativo en la conciencia de clase, formando el camino para el derrocamiento violento de la clase dominante y para la resolución definitiva de los antagonismos de clase. Pero solo si el movimiento proletario inmediata, práctica y conscientemente se embarca en la aventura hacia la genuina comunidad humana forjada por la revolución. Para que la revolución no muera debe autoritariamente oponerse a la contrarrevolución que usará inmediatamente cualquier debilidad de nuestra clase contra nosotros. 



 POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO   



Para cada vez más proletarios, el proceso de la dinámica combativa del proletariado para la insurrección violenta y la revolución impone una opción consciente entre comunismo y barbarie capitalista: explotación, crisis, guerras y catástrofe ambiental. Mientras más clara sea la elección, más capaz es el proletariado para realizar en su revolución la dictadura social contra el trabajo asalariado, el valor, el intercambio, el dinero, el Estado. Esto significa una dictadura mundial de las necesidades humanas contra el Capital y el terror revolucionario contra las fuerzas burguesas. La dictadura del proletariado significa la abolición de las relaciones sociales existentes: abolición del trabajo asalariado, abolición de las producciones y las profesiones inútiles, eliminación de las relaciones de intercambio de todos los aspectos de la vida, abolición de la economía y la producción para obtener ganancia y subordinación de todas las fuerzas productivas a las necesidades humanas y las necesidades de la revolución, desaparición de la división entre trabajo y ocio, ciudad y campo, y todas las demás separaciones, destrucción violenta del Estado y su reemplazo con órganos autogestión de la revolución proletaria, todo lo que el triunfo de la revolución transforma en una comunidad humana global. A través de este histórico proceso revolucionario, el proletariado (como última clase existente) se abole a sí mismo y así a toda la sociedad de clases, y desarrolla en su totalidad la comunidad humana. 


SOBRE LA ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA


La organización revolucionaria crece y toma formas específicas de manera directa a través de la lucha de clases, debido a que el proletariado está históricamente forzado a hacerlo. La organización revolucionaria con su actividad militante crea condiciones para la centralización de lo

Nota:  Los grupos Guerra de Clase y OIPL asumen estas posiciones programáticas en su totalidad e invitan a otros grupos y minorías comunistas a hacer parte de la dirección histórica que necesita la revolución comunista.


Grupo Guerra de Clases # Class War Group # Tridni Valka Última actualización: agosto 2013. Traducción: Cuadernos de Negacións elementos revolucionarios, que son pequeños e insignificantes en tiempos de correlación de fuerzas desfavorables, y las más conscientes y radicales secciones del proletariado. La organización revolucionaria no es ni prefiguración de la sociedad futura, ni una estructura rígida y eterna. Solo toma una parte esencial en el proceso de centralización histórica de la dinámica revolucionaria en él que se asume como el partido del proletariado, es decir, el partido comunista. Lo que diferencia a este partido de otras autoproclamadas vanguardias, es que no tiene ningún otro programa más que su clase como sujeto histórico, por ende es una centralización de su programa, es una dirección del conjunto de la lucha revolucionaria. 



 ¿QUÉ HACER? 



Profundizar, defender y propagar el programa histórico del proletariado para la destrucción de la clase dominante con una insurrección que sea la chispa de una revolución contra la sociedad de clases. Sobre la base de las lecciones de las luchas pasadas y presentes se clarifica el contenido de esa transición revolucionaria, la revolución comunista. Mediante la propaganda, la agitación y el involucrarse activamente, para resaltar, apoyar y diseminar todas las tendencias en lucha actualmente, que podrían ayudar al desarrollo de la conciencia revolucionaria y el espíritu militante en nuestra clase, y a la emergencia de asociaciones proletarias radicales. Para revelar e identificar críticamente obstáculos, ya sean ideológicos o prácticos, en las luchas actuales que bloquean el camino a una confrontación abierta entre las clases. Para centralizar a los militantes proletarios, que se organizan en base al programa revolucionario, y para crear una estructura efectiva de combate para los militantes comunistas. Desde la fértil tierra de los antagonismos sociales y las dinámicas de lucha de clases, para efectivamente empujar, promover, organizar, y coordinar la ejecución de una futura insurrección como un decisivo momento en la venidera revolución comunista. 


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