Lo que nos Separa
Lo que nos Separa
Las tesis y posiciones programáticas apropiadas por la Organización Internacional del Proletariado en Lucha (OIPL) nos separa de la contrarrevolución mundial, pues asumimos una perspectiva histórica a partir de la derrota de la tentativa revolucionaria del proletariado en el periodo 1917-1923. Para la Izquierda Comunista en la colapsada URSS se produjo una “revolución socialista” y, que en China, Cuba, Venezuela…y Vietnam también existió el socialismo. Nosotros consideramos que el paradigma que se impuso como resultado de la contrarrevolucion rusa y el desarrollo del capitalismo representaba una negación del contenido revolucionaria del Comunismo, asegurado con la creación de la Cheka en 1917 y la invasión militar del capital internacional contra la insurrección de los Soviets en 1918. Consideramos que el Capital es un sujeto histórico dividido en facciones que compiten por el control del mercado y la gestión del Estado, lo que implica la destrucción del adversario y sus agentes se unifican para aplastar en sangre al proletariado. Después de la derrota de la tentativa revolucionaria internacional del proletariado en 1918 se inició un proceso de reconstrucción capitalista, acuerdos, pactos, alianzas y medidas económicas, como la Nueva Política Económica (NEP) de la nueva forma de acumulacion de capital y dominacion politica de la burguesía mundial. La competencia entre bloques económicos imperialistas evolucionó violentamente hacia la Segunda Guerra Mundial en 1939-1945, dando paso a un reparto nuevo de la propiedad privada en “zonas de influencia” que se derrumbaron con la destrucción del Muro de Berlín en 1989.
Ante la superioridad tecnológica de los bloques económicos de Occidente (OTAN–Estados Unidos), la URSS colapsó al no poder mantener el ritmo de la competencia internacional. La corriente ideológica dominante que todavía hoy normaliza la práctica de la Izquierda Comunista, el “marxismo-leninismo”, entró en una crisis internacional que continúa obstaculizando la constitución del proletariado en fuerza internacional. Aun así, la guerra permanente contra el proletariado y el resto de la humanidad no se ha detenido y la invasión de Crimea en 2014 continuo con la “Operación Militar Especial” o invasión de Ucrania contra los esclavos asalariados.
La totalidad social, comprendida por Marx como la subordinación de las partes al todo único de la historia y el pensamiento de la humanidad, es decir, la comprensión de la formación social como un todo, dominado por los agentes del Capital, la burguesía y el Estado, ha asegurado la reproducción ampliada de las condiciones de la dictadura democrática del valor a escala mundial. Entonces las guerras locales son parte del conflicto bélico permanente y la tendencia general del Capital hacia otra guerra capitalista generalizada. En ese contexto, la democracia nos invita reiteradamente a renovar nuestro modo de existencia, nos permite la acción sindical que no cuestiona el poder social de la burguesía, para mantenernos como fuerza de trabajo y consumidores, como mercancía. El ciudadano respetuoso de la Ley, el Orden y la Constitución acude a los diálogos que dirige la burguesía con la esperanza de aliviar las condiciones de su modo de existencia, para volver a comprobar que sigue siendo el mismo excremento de la democracia.
El deterioro de los “indicadores económicos” muestran un panorama desolador para la humanidad en el nivel internacional que no ha podido solucionar la clase dominante y acelera sus pasos hacia la guerra, aumentando el presupuesto asignado a la estructura militar mundial. Para romper con el paradigma de dominación hacia otra guerra mundial se requiere de un discurso revolucionario contra las tendencias de moda y los estilos de vida de las celebridades y el discurso mediático que niegan una vida verdaderamente humana. ¿Qué más le ofrece la democracia a los esclavos asalariados? Trabajar, trabajar, trabajar por un salario que nos reproduce como mercancía, sin perspectiva histórica hacia una Comunidad verdaderamente Humana. Desde las raíces más profundas de la democracia han surgido un conjunto de comunidades ficticias, como el béisbol, el fútbol, las sectas religiosas, las juntas de vecinos…el sindicato y partidos … ¿Es esta marcha acelerada hacia la guerra mundial lo que necesita la humanidad?
¿Es una novedad afirmar que existe una dictadura del dinero que reproduce en el tiempo la alienación a la que nos somete la democracia? Estamos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo a la burguesía y el Estado que son los dueños de los medios de producción, distribución y consumo, para no reventar de hambre. Existe otra perspectiva? “Intercambiamos nuestro trabajo por un salario que nos permite comprar lo que necesitamos para sobrevivir, comprar mercancías que fueron producidas en otro país por trabajadores como nosotros, que dependen de la fuerza de trabajo como nosotros”. No importa el tamaño de nuestro salario, como nos quieren hacer creer los sindicatos y empresarios en sus mesas de diálogo, pues inmediatamente lo recibimos tenemos que gastarlo y vuelven a las manos de la burguesía y el Estado; lo que nos obliga a volver a trabajar, en un círculo vicioso que solo termina con la muerte. Somos esclavos asalariados. ¿Se puede romper la cadena de este círculo infernal?
II
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